Entre traducciones, clientes con falta de criterio y una tanda de metiches

Colegas traductores:

¿Tienen o han tenido alguna experiencia con clientes arrogantes y sinvergüenzas? Entiendo que Facebook es un medio para estar en contacto con amigos, colegas y empresas, así como para otros es un espacio de libre expresión, mas NO ES UN DIARIO ÍNTIMO. NO me gustan los escándalos, pero sí es algo serio y de verdad que tengo que expresarlo. Se sabe que el mundo de la traducción es maravilloso y lleno de retos, pero también uno de los sectores más riesgosos porque el márketing puede jugarnos malas pasadas. La satisfacción de brindar un servicio óptimo y de calidad es super importantísimo, inclusive le echamos todas las ganas del mundo y le ponemos mucho corazón. Los traductores debemos aprender a separar los sentimientos y las emociones de los negocios… aunque a veces es inevitable cuando algunos involucrados te martirizan y presionan con despedirte si haces algo mal, mas en mi caso el cliente y su forma tan ”vulgar y corriente” de hacerlo no fueron parte de un menú a degustar. Estoy consciente de lo difícil que es encontrar clientes en un mundo tan competitivo, pero si el hostigamiento y las humillaciones diarias afectan tu salud, entonces no somos ”freelancers” (autónomos).

Ahora, piensen en el siguiente escenario para que me entiendan mejor:

Una escritora contacta a cierta agencia para encontrar a alguien que traduzca su libro de ciencia ficción de unos 30 capítulos por cierta tarifa $$$. La agencia no encuentra a nadie porque nadie está interesado y contacta a otra agencia para buscar ”traductores valientes y dispuestos a traducir su libro”. Tras encontrar a los traductores (entre ellos iba yo), la autora decide ponerse en contacto con nosotros vía facebook (whaaaaaaaat???) e involucra a ”beta readers” en el proyecto… MALA IDEA porque no eran editores ni filólogos, sino simplemente seguidores dizque bilingües de  esa señora. No era algo que nos agradaba, pero los traductores no somos dioses y podíamos hacer una excepción, y además era un cliente y  “al cliente lo que pida” como dicen por ahí.

La pesadilla comenzó cuando estos ”lectores/críticos voluntarios” comenzaron a atacarnos al traductor de francés y a mí con opiniones estúpidas como ”no saben traducir” o  ”no entendemos porque son de Marte”, así como mensajes manchados con faltas de ortografía (sí, ¡escribían con las patas!) y cambios en mi trabajo trasnochado y pulidísimo con más faltas de ortografía. Les envié fervientemente un mensaje diciéndoles que si iban a realizar cambios y enviarme mensajes que escribieran con buena ortografía y CON ACENTOS para evitar malos entendidos porque las cosas se podían complicar, ¿no?. ¿Y lo peor? La escritora los defendió a caba y espada diciendo que ellos no tenían la obligación de hacerlo porque ése era mi trabajo, así que era todavía más presión para nosotros porque era una CLIENTA “muy importante”. Nos decía cosas tales como “cómo me gustaría que las cosas fueran como con la traductora de la versión japonesa” y le expliqué que los betas deberían tener una mentalidad más abierta porque cada ”beta reader” carecía de  vasto vocabulario. Obviamente, si me vas a escribir para criticar mi traducción, al menos ten la decencia de escribir bien y muestra que eres apto para desenvolverte en este ámbito.  Esos “beta readers” han vivido (y uso el presente perfecto porque siguen vivos, eso creo) la mayor parte de su vida en EE.UU., así como tampoco tienen formación previa en filología o traducción y son hijos(as) de inmigrantes hispanos provenientes  de diversos países como Colombia, Guatemala, México, etc… Por más que le expliqué el hecho de que cada país tenía sus modismos o expresiones, o sea,  entre más diversa sea la lengua, más desacuerdos brotan de la misma, no quiso escucharme (como siempre).

Como hispanos sabemos que muchas veces creemos que nuestro ”color local” es el correcto, cuando en realidad existen soluciones alternativas y sensatas para calmar el conflicto:

1) La forma estándar/neutral (es prácticamente imposible, pero se puede intentar)

2) La opción que optan algunos escritores como Stephanie Meyer (la creadora de la saga Twilight): dos libros traducidos al español, uno para Hispanoamérica y el otro para España.

Ahora, regresando a mi pesadilla: al poco tiempo la clienta solicitó que sacaran del proyecto al traductor de francés y un mes después seguí yo.

Después, la escritora, “con aires de princesa”, cancela el proyecto de su libro (del cuál ya habías traducido la mitad e incluso pedía que se le enviaran los capítulos “para observar si estábamos haciendo algo”), me da problemas al involucrar a personas tontas que no trabajan en nuestro sector porque no tienen ni la menor idea de lo que hacemos, tiene falta de criterio y profesionalismo al pasar por alto los cambios de los editores o ”proofreaders” PROFESIONALES de mi confianza y humilló a otros traductores profesionales POR FACEBOOK al permitir que sus ”fans” nos insultaran. Y no sólo eso, sino que, además, no cumplió con los términos y condiciones del acuerdo de confidencialidad y no quiso pagarle a la agencia intermediaria después de que ésta encontrara traductores que sí cedieran (cediéramos, me involucro) a sumas “peanuts”, pero afortunadamente la agencia me pagó, lo malo es que fue pérdida para ellos.

Ahora, después de cierto tiempo y de haber molestado (y timado por sitios como Odesk o Elance… lo sé porque a una colega ya le pasó con la misma clienta, pero al menos fue con un sólo capítulo…lucky her) a otros traductores, todavía tiene la osadía de enviarte una invitación para unirte a su ”lista de contactos de Linkedin”. ¿Qué tal suena el pequeño pero grandísimo CINISMO? Si eres traductor envíame un mensaje privado porque hay clientes que se deben evitar a toda costa. Vale, voy en contra de los principios del márketing, pero los traductores e intérpretes somos humanos de carne y hueso, cerebro y corazón,  no somos máquinas ni animales, y hasta los animales merecen respeto. No dejen que ningún cliente minusvalore sus cualidades ni deje en duda el trabajo y dedicación que tanto emprendieron en sus proyectos.

Si por este medio no divulgo públicamente el nombre de la escritora es porque no suelo realizar “cazas/cacerías de BRUJAS” ni chismes baratos de lavandería, así como este hecho va en contra de mi ética profesional. Eso sí, estimados colegas, sólo procuren evitar este tipo de clientes “enfermizos” y tengan en cuenta mi experiencia para que no les pase a ustedes ni a otros de nuestros colegas.

-Bren

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